La BEBA: La Última Tarea, cartografías para volver a encontrarnos

 TEXTO CURATORIAL 

La BEBA: La Última Tarea, cartografías para volver a encontrarnos

La escuela como territorio común

Toda escuela de arte produce una huella que desborda sus aulas. Esa marca no permanece únicamente en los edificios, en los talleres o en los archivos institucionales; persiste en quienes compartieron procesos de formación y, con el paso del tiempo, transformaron esos aprendizajes en maneras diversas de mirar, nombrar e intervenir el territorio.

La BEBA nace de múltiples preguntas; una de ellas, sencilla, pero profundamente política: ¿qué ha ocurrido con quienes pasaron por la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Industrial de Santander?

Las primeras respuestas reunidas en esta exposición componen un relato a múltiples tonos, una constelación en movimiento: generaciones, lenguajes, intereses y formas diversas de comprender la creación artística se encuentran aquí, sin clausurar sus diferencias. La BEBA se anuncia como un campo expandido donde se topan pintura, dibujo, técnicas gráficas, instalación, escultura, video, performance, charlas y ejercicios de arte relacional. Estas prácticas permiten pensar la exposición  como una plataforma de conversación, encuentro y activación pública.

Artistas participantes por sala:

Cámara de Comercio de Bucaramanga

  • César Augusto Reina Medrano

  • Diana Mayerly Ortiz Rico

  • Eduard Mauricio Camacho Pineda

  • Esair López Reátiga

  • Fredy Saúl Serrano Buitrago

  • Gloria Martha Pérez Angarita

  • Hermes Afanador Rey

  • Jesus David Luzardo Sánchez

  • Jheny Patricia Ariza Quiroga

  • Milton Afanador Alvarado

  • Mitchelle Adonay Murcia Rincón

  • Yeilerth Yanira Romero Serrano

Centro Colombo Americano De Bucaramanga

  • Henry Olarte Álvarez

  • Isabel Cristina Acuña Pérez

  • Liliana Villar Silva

  • María Angélica Parra Barrios

  • Marlo Jahir Calderón Gómez

  • Mayerly Andrea Suárez Reyes

  • Neryth Yamile Manrique Mendoza

  • Rosabel Martínez Pinzón

  • Rubén Darío Mantilla Gómez

  • Sebastián Baez Agudelo

  • Yadira Polo De Lobato

UIS Bucarica Macaregua Bucaramanga

  • Claudia Milena Amorocho Galvis

  • Dicas (Martín Camargo, Freddy Celis y Dago Rivera)

  • Doris Yaneth Vargas López

  • Edgar Ríos Malagón

  • Edwyn Javier Vargas Bethencourt

  • Gerson Asmet Pereira Sarmiento

  • Héctor Darío Largo Jaimes

  • Jairo Ospina Leal

  • Jennifer Armero Torra

  • José Ricardo Contreras Gonzáles

  • Julio César Rodríguez Jaimes

  • Laurentino José López Prieto

  • Linda Isabel Barrera Moreno

  • Sebastián Gómez Vargas

  • Yuliet Nathalia Gómez Osorio

  • Zulma Karina Palomino

Casa De La Cultura Custodio García Rovira

Museo De Bellas Artes De Bucaramanga

  • Gonzalo Quintero Marino

  • John Fredy Calderón Ortiz

  • LaColectiva

  • Leidy Dayana Cordero Villamizar

  • Leidy Johana Ayala Vargas 

  • María Camila Trigos Delgado

  • Martha Liliana Pinto Malaver

  • Melissa Díaz Gómez 

  • Myriam Villalba Torres

  • Pedro Jesús Vargas Cordero

Casa del Libro Total Bucaramanga

  • Andrea Melissa Garcés Salcedo

  • Edwin Alfonso Calderón Luna

  • Fabián Andrés Urbina Duitama

  • Gloria Inés Cárdenas Oviedo 

  • Iván Alarcón 

  • Katherin Osorio Vargas

  • Lina María Quintero Forero

  • Luz Amparo Moreno Valderrama 

  • María Isabel Plata Rosas

  • María José Estupiñán Bernal

  • Mariana Ortiz Garrido

  • Rafael Prada Ascencio

  • Ros Nuby Sanabria

  • Shalom Stephany Velazco Sánchez

  • Silvia Marcela García Pineda

Componente pedagógico

  • Luis Guillermo Elizalde Díaz

  • María Olga Largacha Martínez

  • Natasha Contreras Monsalve


Casa del Libro Total Bucaramanga componente pedagógico

  • Graciela Sanzón

  • Mireya Valero Mateus


La exposición como cartografía de prácticas contemporáneas


Más de ochenta artistas aceptaron la invitación a reconocerse nuevamente como parte de una misma comunidad. Su presencia permite intuir que el arte también se sostiene en redes afectivas, aprendizajes compartidos y vínculos que permanecen, incluso cuando los trayectos profesionales se bifurcan y cada quien traza su propia deriva.

En este sentido, el territorio no aparece únicamente como coordenada geográfica, sino como una construcción cultural y afectiva: una trama de desplazamientos, pertenencias, tensiones y performatividades de existencia. Lxs artistas y sus procesos trazan recorridos posibles; cada participante ensancha el mapa de una escuela que, desde su creación, ha contribuido de manera decisiva a la configuración del campo artístico en Santander.

Muchxs, de quienes hoy participan, ocupan lugares fundamentales dentro de la vida cultural de la región. Dirigen espacios institucionales e independientes, investigan la historia del arte, activan procesos curatoriales, enseñan en universidades y colegios, gestionan proyectos culturales, producen conocimiento y acompañan comunidades. La historia reciente del arte santandereano, en estos más de veinte años, no puede escribirse sin esas presencias ni sin esos modos persistentes de hacer comunidad.

Por ello, esta exposición, nacida como pregunta de un grupo de exalumnxs y estudiantes UIS, es también una lectura situada de la historia reciente del arte en Santander. Reconoce que ninguna escena artística aparece de manera espontánea: toda comunidad se levanta sobre trabajos sostenidos, pedagogías compartidas, gestiones silenciosas y caminos abiertos para quienes llegan después.

Los homenajes como memoria crítica

En esa perspectiva, La BEBA rinde homenaje a dos figuras cuyas trayectorias encarnan formas distintas y complementarias de compromiso con el arte. Lucila González Aranda representa la fuerza de la pedagogía, la museología, la historia del arte y la construcción institucional. Andrés Leonardo Caballero Piza encarna la potencia del archivo, la investigación, la disidencia estética y la pregunta crítica por aquello que no siempre ha tenido lugar en los relatos oficiales. Ambxs comprendieron que crear también significa cuidar, formular preguntas y hacer posible que otras voces encuentren un lugar desde donde hablar.

Así, la Bienal abre conversaciones antes que cerrarlas. Comprende el arte como una práctica en curso que se actualiza en cada generación, en cada taller, en cada 



aula, en cada espacio independiente y en cada comunidad donde unx egresadx decide insistir en la creación como forma de presencia.

La BEBA es, entonces, un reencuentro y una aparición colectiva: una cartografía construida desde el afecto, la memoria situada y el deseo de reconocernos nuevamente como comunidad artística.


HOMENAJES

Lucila González Aranda: memoria, pedagogía y modernidad artística en Santander

Memoria institucional, pedagogía y cuidado del patrimonio

En el marco de La Bienal de Egresadxs de Bellas Artes 2026 (BEBA), rendir homenaje a Lucila González Aranda implica reconocer las fuerzas discretas y persistentes que hicieron posible la consolidación de las artes plásticas y visuales en Bucaramanga, en los santanderes y, por extensión, en el territorio colombiano, durante el tránsito hacia la contemporaneidad cultural.

Esta aproximación toma como base el riguroso trabajo biográfico de la historiadora Angélica María Díaz Vázquez, egresada de la Universidad Industrial de Santander y magíster en Historia de la Universidad de los Andes, cuya reconstrucción de vida y obra permite comprender la dimensión histórica, pedagógica e institucional de la maestra Lucila.

Nacida en Bucaramanga en 1930, formada en Historia del Arte en la Universidad de los Andes y con estudios complementarios en Oxford, Lucila González Aranda articuló desde muy temprano una visión moderna del arte, no como ornamento cultural, sino como campo de pensamiento, espacio crítico y herramienta de transformación social. Su contacto con los debates de la modernidad artística colombiana, atravesados por figuras como Marta Traba, dejó una impronta decisiva en su posterior labor museográfica y pedagógica.

Sin embargo, su aporte no puede reducirse a una filiación teórica. La maestra Lucila desarrolló una práctica cultural situada, atenta a las particularidades históricas del nororiente colombiano. Entre 1970 y el 2000 impulsó procesos estructurales que incidieron en la organización, profesionalización y democratización de las artes en la región. Su gestión en el Museo Casa de Bolívar de Bucaramanga transformó el enfoque museológico tradicional: el museo dejó de concebirse como santuario de objetos heroicos para convertirse en espacio de diálogo entre memoria nacional y relatos locales. Ese tránsito del «santuario» al «museo» implicó inventarios rigurosos, actualización arquitectónica, redefinición de guiones curatoriales y consolidación de una misión pedagógica centrada en públicos escolares y comunitarios.

En paralelo, su liderazgo en la catalogación del patrimonio mueble de parroquias, casas de cultura y museos de los santanderes constituye uno de los aportes más silenciosos y estructurales de la historia cultural regional. Desde una perspectiva metodológica, esa labor estableció estándares de registro, conservación y sistematización documental que hoy resultan fundamentales para la investigación histórica. Más allá de la técnica, sostenía una convicción ética: el patrimonio pertenece a la comunidad y su preservación solo es posible mediante la apropiación social del conocimiento.

Un capítulo esencial de su trayectoria fue la dirección del Museo de Arte Moderno de Bucaramanga (MAMB), asumida en 1989. Bajo su orientación, el museo estructuró con claridad sus áreas misionales, investigación, colección, conservación, comunicación y exhibición, y amplió de manera significativa su acervo, pasando de unas pocas decenas de obras a más de doscientas. No se trató únicamente de un crecimiento cuantitativo; fue la consolidación de una memoria visual regional que permitió reconocer a generaciones de artistas santandereanxs dentro de un marco institucional sólido.

Sus publicaciones sobre artistas de las décadas de 1960 a 1990, sus alianzas editoriales con el Banco de la República y otras entidades culturales, así como la creación de redes interinstitucionales, contribuyeron a insertar la producción local en circuitos nacionales. De este modo, la maestra Lucila actuó como mediadora entre territorio y nación, entre tradición y contemporaneidad, entre memoria histórica y modernidad artística.

Para quienes fuimos sus estudiantes en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Industrial de Santander durante la primera década del siglo XXI, su legado desborda las cifras y los cargos. En el aula, la historia del arte no era una sucesión lineal de estilos, sino una forma de aprender a mirar, preguntar y contextualizar. Su pedagogía estaba atravesada por la firmeza conceptual y por una ética del respeto intelectual que hoy reconocemos como libre de violencias epistémicas. Enseñaba a habitar el mundo con sensibilidad crítica.

La articulación de las artes plásticas y visuales con la modernidad en Bucaramanga no fue un acontecimiento espontáneo; respondió a decisiones institucionales,  políticas culturales y liderazgos específicos. En ese entramado, la figura de Lucila González Aranda ocupa un lugar central. Su trabajo contribuyó a que la práctica artística regional ingresara en debates contemporáneos sin perder anclaje territorial. Modernizar no significó desarraigar, sino ampliar horizontes interpretativos.

Hoy, cuando La BEBA 2026 convoca a nuevas generaciones de egresadxs a pensar su lugar en el campo artístico, la figura de la maestra Lucila vuelve como una presencia necesaria. Ella comprendió que toda escena cultural necesita archivos, museos vivos, formación rigurosa y circulación crítica. Comprendió también que las instituciones son organismos sensibles: deben transformarse sin olvidar la responsabilidad histórica que las sostiene.

Su fallecimiento en 2024 dejó un vacío sensible en el panorama cultural santandereano. No obstante, su obra permanece activa en cada inventario consultado, en cada sala museográfica reorganizada, en cada publicación sobre arte regional y, sobre todo, en cada estudiante que aprendió a mirar con mayor profundidad. La modernidad artística en los santanderes no puede narrarse sin su nombre.

Rendirle homenaje en esta versión de La BEBA no es únicamente recordar a una gestora ejemplar; es afirmar que el arte sigue siendo una necesidad vital y que la memoria colectiva exige trabajo sostenido. Si hoy contamos con un campo artístico más articulado, con instituciones fortalecidas y con una conciencia patrimonial más amplia, ello se debe, en buena medida, a la visión estratégica y al compromiso ético de Lucila González Aranda.

Que este reconocimiento sea, entonces, un acto de continuidad: una manera de agradecer sembrando nuevas preguntas, abriendo nuevos espacios y consolidando, desde el presente, el futuro cultural que ella ayudó a imaginar y construir.

Andrés Leonardo Caballero Piza: memoria crítica, archivo y disidencia estética en los santanderes

En el contexto de La BEBA 2026, rendir homenaje a Andrés Leonardo Caballero Piza implica reconocer una forma de pensamiento artístico que articuló investigación, creación, archivo y sensibilidad crítica. Su trayectoria contribuyó a reconfigurar el campo de las artes plásticas y visuales en Bucaramanga y en la región de los santanderes durante las primeras décadas del siglo XXI.

Nacido en Bucaramanga en 1990, Caballero Piza perteneció a una generación de artistas e investigadorxs que comprendió tempranamente que el arte contemporáneo no se agota en el objeto estético, sino que se expande hacia procesos historiográficos, archivísticos y pedagógicos capaces de ampliar la comprensión del fenómeno artístico dentro de su contexto social y cultural. Egresado del programa de Artes Plásticas de la Universidad Industrial de Santander, continuó su formación con estudios de maestría en Arte, Cultura y Lenguaje en la Universidad Federal de Juiz de Fora, Brasil, y posteriormente inició estudios doctorales en Historia en la Universidad Federal de Amazonas.

Su trayectoria intelectual se caracterizó por una articulación constante entre práctica artística e investigación histórica. Como docente de cátedra del programa de Artes Plásticas de la Universidad Industrial de Santander, desarrolló procesos pedagógicos orientados a fortalecer la reflexión crítica sobre la historia del arte regional, insistiendo en la necesidad de volver sobre archivos, documentos y narrativas que durante décadas permanecieron al margen de los relatos oficiales de la cultura visual santandereana.

Desde una perspectiva investigativa, Caballero Piza se interesó especialmente por temas que hoy resultan fundamentales para comprender la complejidad de las prácticas artísticas contemporáneas: la construcción cultural de la belleza, la moda y el traje como dispositivos estéticos y sociales, la presencia histórica de las mujeres artistas en los procesos plásticos de los años sesenta y setenta en Santander y Norte de Santander, así como las aproximaciones críticas al arte queer-cuir como espacio de reflexión sobre identidad, género y representación.

En paralelo a su producción investigativa, desarrolló una significativa labor como archivista cultural. Su trabajo en la revisión, organización y estudio de documentos vinculados con la historia del arte regional permitió rescatar materiales que hoy constituyen fuentes esenciales para investigadorxs y estudiantes. Esa labor silenciosa, pero decisiva, contribuyó a consolidar una base documental capaz de fortalecer una historiografía artística más plural, rigurosa y abierta a las zonas menos visibles del relato.

Caballero Piza también desempeñó un papel activo dentro de la vida académica de la Universidad Industrial de Santander. Fue docente de portugués e inglés en el Instituto de Lenguas de la misma institución, miembro del colectivo por las mujeres de la universidad y participante del grupo de investigación HARED, espacios desde los cuales promovió el diálogo interdisciplinario entre arte, lenguaje, historia y estudios culturales.

A lo largo de su corta, pero intensa trayectoria, Andrés Leonardo fue reconocido por su capacidad de vincular pensamiento crítico con sensibilidad artística. Sus trabajos visuales exploraron con audacia las tensiones entre belleza normativa y disidencia estética, utilizando el dibujo, el color, la reproducción gráfica y el archivo visual como herramientas para interrogar las construcciones culturales del cuerpo y la identidad.

En abril de 2024, el proyecto cultural 2entesmagazin Arte y Cultura realizó la exposición homenaje titulada Eternamente Bello-Bella, presentada en la Sala Prada Ardila y Gómez Ardila, espacio expositivo anexo al auditorio Luis A. Calvo de la Universidad Industrial de Santander. Esta muestra reunió una selección de imágenes provenientes de los archivos personales del artista y obras en colección de sus compañerxs de escuela, muchas de ellas relacionadas con imaginarios queer-cuir y reflexiones visuales sobre género y sexualidad.

Uno de los aspectos más significativos de dicha exposición fue su dimensión pedagógica e interactiva: lxs visitantes podían intervenir, colorear y dejar sus propias huellas gráficas sobre las imágenes expuestas, transformando el espacio expositivo en un ejercicio colectivo de memoria, participación y reinterpretación estética. Este gesto sintetizaba, de algún modo, la propia filosofía del artista: el arte como espacio abierto de diálogo, apropiación crítica y aparición compartida.

Paralelamente a su práctica visual, Caballero Piza dejó una producción escrita que hoy constituye una referencia para quienes investigan la historia del arte regional. Textos como En femenino: apuntes sobre la obra de Esperanza Barroso y Raquel Ramírez, Artistas plásticos según su público: análisis de la plástica bumanguesa desde la visión del espectador y Contemporaneidad en la provincia: artes plásticas en Santander 1960. Apuntes para una historia mínima son aportes significativos para comprender las dinámicas artísticas del nororiente colombiano.

En varios de estos procesos investigativos mantuvo colaboraciones con académicxs y teóricxs de la región, entre ellxs el filósofo Martín Camargo, también egresado de la Universidad Industrial de Santander, con quien compartió reflexiones sobre historiografía del arte y metodologías críticas de investigación cultural.

Desde una perspectiva histórica, la figura de Andrés Leonardo Caballero Piza puede entenderse como parte de una generación de jóvenes investigadorxs que ampliaron los horizontes interpretativos de la historia del arte regional. Su trabajo demostró que la construcción cultural requiere instituciones, colecciones y, también, miradas capaces de interrogar los silencios del archivo y escuchar aquello que aún no ha sido plenamente narrado.

Aunque su trayectoria fue breve, su impacto intelectual y humano dejó una impronta profunda entre colegas, estudiantes y artistas de la región. Su curiosidad permanente, su compromiso con la investigación y su valentía conceptual lo convirtieron en una figura singular dentro del panorama artístico santandereano contemporáneo.

Por esta razón, al recordar su nombre en el marco de La BEBA 2026, no solo se rinde homenaje a una figura egresada destacada del programa de Bellas Artes, sino también a una sensibilidad crítica que supo comprender el arte como espacio de pensamiento, gesto de disidencia y posibilidad de transformación cultural.

Que este reconocimiento sea también una invitación a continuar las preguntas que Andrés Leonardo abrió con su trabajo: volver a los archivos, escuchar las voces olvidadas, cuestionar las formas establecidas de belleza y seguir construyendo, desde la investigación y la creación, una historia del arte regional cada vez más amplia, diversa y profundamente humana.

Pensada para catálogo, esta escritura no busca clausurar el sentido de La BEBA, sino acompañar su apertura. La bienal queda planteada como una plataforma de reconocimiento y porvenir: un espacio donde las trayectorias de lxs egresadxs, los lenguajes contemporáneos y las memorias que sostienen la formación artística se encuentran para afirmar que una escuela también existe en aquello que sus estudiantes continúan haciendo posible.


CIERRE CONCEPTUAL

La cartografía continúa

Toda cartografía permanece inacabada.


Propuesta curatorial: La última tarea.

Toda escuela deja ejercicios inconclusos, preguntas abiertas y búsquedas que ningún plan de estudios puede agotar. La última tarea no es un examen final ni el cierre de un proceso de formación. Es la que comienza cuando se abandona el aula y el conocimiento adquirido se confronta con la vida, el territorio, las comunidades y el ejercicio cotidiano de la creación.

Las obras reunidas en esta Bienal pueden entenderse, entonces, como respuestas, siempre parciales, siempre diversas, a esa última tarea que cada artista ha continuado desarrollando a lo largo de su trayectoria. No existe una única solución ni un único camino. Cada práctica artística amplía el sentido de aquella pregunta inicial y demuestra que la formación nunca concluye verdaderamente.

Tal vez, dentro de algunos años, esta primera edición sea recordada como el inicio de una tradición. Nuevas generaciones volverán sobre estas páginas para descubrir quiénes participaron en este primer reencuentro y cuáles fueron las preguntas que dieron origen a La BEBA. Cuando ese momento llegue, sabremos si se cumplió su propósito: no ofrecer respuestas definitivas, sino dejar abiertas las preguntas necesarias para que otrxs continúen el recorrido.

Curaduría:

Marcell Bohorquez / Rosabel Martínez Pinzón / Yadira Polo del Lobato / Milton Afanador Alvarado                                                                                                          

Agosto de 2026

Eje curatorial: La última tarea




Comentarios

  1. La maestra Lucila en sus recorridos de enseñanza me dejó ver un universo paralelo, un tanto oculto en lugares en los que no se acostumbra enseñar. A través de entornos urbanos y documentos que tuve el privilegio de conocer a través suyo, entiendo, ahora mucho más que procuro enseñar a futuros artistas y arquitectos, la importancia del archivo, la memoria y la pregunta que da vida al objeto, bien sea artístico o arquitectónico.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas populares